Una historia de cáncer infantil

Hoy 15 de feberero, es el día mundial contra el cáncer infantil, aquí os traigo una historia que a buen seguro no os dejará indiferente. Un abrazo y mucho ánimo a todas aquellas personas, familias y amigos que están pasando o han pasado por esta prueba de la vida.

Se llamaba Alba. O no, perAYUDA-cancero eso da igual. Fue la niña que me educó durante cuatro años para convertirme en un médico. Cuando sólo tenía un año le descubrimos una masa en el abdomen que resultó ser un agresivo tumor infantil. La seguí durante el largo estudio, la encontré a los seis meses cuando recibía las últimas sesiones de quimioterapia, preparé el informe de alta tras el tratamiento un año después. Lloré con su madre cuando descubrimos la recaída en una revisión, y le cerré los ojos el día que murió. Tenía cinco años. Yo veintinueve.

Recuerdo sus ojos, llenos de la inocencia del que ignora que otras vidas de niño son posibles. Y también la mirada de su madre: un tormentoso huracán de anhelos y miedos que parecía beber nuestras palabras con sed infinita de esperanza y, a la vez, rechazarlas con el pavor del que teme la muerte.

Alba siempre sonreía. Lo hizo hasta el final. Y su sonrisa aún me reconforta antes de hablar con una nueva niña enferma, con una nueva madre.

Con ella aprendí lo que tenía que saber para tratar a un niño con cáncer. Que la asustaba que yo me asustara, y que lloraba si yo no sonreía, y que cuando lloraba le empeoraban los controles analíticos y todo iba peor. Recuerdo verla reír, calva, con el cuerpo plagado de hematomas porque se había quedado sin plaquetas tras el último ciclo de tratamiento, corriendo sobre su triciclo, a toda velocidad, esquivando a unos y a otros por el pasillo mientras la perseguía aquel payaso de hospital. Y que al día siguiente le subieron las plaquetas. No se me olvidará aquella analítica jamás.

Recuerdo a su madre, y su angustia. No comprendió (¿se puede comprender algo así?) que Alba no conocía la vida fuera del cáncer; que los proyectos rotos por los que sufría no eran los de su hija, sino los suyos propios; que Alba la quería allí, jugando, como aquel payaso que la hacía reír. Pero aun así jugaba y, aunque el payaso jugaba mejor, la niña también reía.

Recuerdo con dolor su peregrinar por sanguijuelas del dolor ajeno que viven de la esperanza del desgraciado y la beben hasta que sólo queda la cáscara de la desesperación. Y recuerdo su derrota, la que propiciaron aquellas personas, y que yo no supe evitar. Pero siempre la veré junto a Alba, intentando sonreír, hasta el último día, hasta el último suspiro. Recuerdo su mirada de amor infinito, y como la niña bebía aquel amor y revivía cuando estaba en sus peores momentos.

Recuerdo cómo se encendió en mí el odio hacia los charlatanes de remedios. Aquellos que con tres palabras esdrújulas y dos palabras compuestas que suenen a ciencia construyen un pseudo-discurso que alinea el dolor y los sueños del desesperado con su bolsillo.

Hábiles observadores, fundamentan su chiringuito en la moda cultural del momento, violando y  retorciendo las fuentes de sabiduría de las que recogen algunos aforismos y verdades sacadas de contexto. La fitoterapia tradicional, la dieto terapia, la medicina tradicional china… saberes ancestrales de los que no hay mejor prueba de su efectividad que la supervivencia de nuestra especie, son deformados por estos ilusionistas para crear falsas esperanzas. Quien exprime a alguien desesperado en su propio beneficio no merece más que mi rechazo, y es difícil suavizar esta emoción. Es una forma de tortura psicológica: alimentar la esperanza que se sabe falsa.

El cáncer de Alba me legó una cicatriz que no pude ni quise curar. La influencia de su vida en la mía fue tal que su corta vida me dio más humanidad que mis por entonces casi treinta años. Alba me enseño lo terrible que es el cáncer. Pero también que existe algo fundamental que un paciente puede hacer para ayudar a curarse de un cáncer, y que ha demostrado su fuerza en muchísimos estudios: QUERER CURARSE. La alegría, el buen humor durante los tratamientos, la esperanza, y el amor son un empuje insustituible para la quimioterapia o la cirugía. Somos dueños de nuestro destino, y somos capaces de luchar… y de vencer.

Fuente: Teodorojmartinez.wordpress.com

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Cómo animar a un enfermo con cáncer

positivo¿Quién no ha tenido a algún familiar, amigo o conocido con cáncer? Creo, que prácticamente nadie… En este pequeño artículo, os traigo unos sencillos consejos, creo que algunos parecen obvios, pero esa obviedad a veces la olvidamos…

Una persona que vive con cáncer debe sentir que las personas de su alrededor no le rechazarán por su enfermedad. La enfermedad y la muerte son temas difíciles de entender para nosotros porque es emocionalmente un territorio desconocido para la mayoría de la gente. La capacidad de lidiar con sus sentimientos inciertos con un sentido del humor, la compasión y la gracia ayudará a la víctima de cáncer a manejar sus propias reacciones y emociones y eso afectará a sus posibilidades de superar la enfermedad. Por lo tanto animar a un enfermo de cáncer es básico para que supere la enfermedad.

Algunos consejos para animar:
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El temor a sufrir un cáncer

temor a sufrir cáncerEl temor a sufrir un cáncer es un hecho que la mayoría de las personas experimenta en algún momento de la vida, ya sea por la proximidad a alguien que padece la enfermedad (familiares o amigos), por alcanzar edades en las que la frecuencia de este tipo de enfermedades es cada vez mayor (el principal factor de riesgo frente al cáncer es la edad) o por sufrir problemas psicológicos, como es el caso de la depresión para la que este temor adquiere el calificativo de cancerofobia y está considerado como un síntoma de la enfermedad.

No hay que olvidar que el término cáncer se asocia a la muerte, pese a los numerosos avances que se han producido en los últimos años en su diagnóstico, tratamiento y prevención. Pero lo cierto es que el número de diagnósticos que se producen cada año aumenta, lo que indica que cualquiera puede llegar a sufrir algún tipo de cáncer y que las posibilidades son mayores conforme se van cumpliendo años. Y basta experimentar la enfermedad de alguien próximo para comprender que el cáncer.

No obstante el temor a sufrir un cáncer debe contemplarse también desde otras perspectivas:

  • Temor a que el cáncer  pueda ser hereditario (lo correcto sería decir que se hereda el riesgo, no la enfermedad). La posibilidad de que el cáncer pueda ser una enfermedad hereditaria es otra de las expresiones cualitativas de este temor, especialmente cuando en la familia se han producido dos más casos. No obstante, en la actualidad la existencia del llamado consejo genético ha aminorado el temor a sufrir un cáncer. Un estudio genético permite determinar si se han heredado o no determinadas alteraciones genéticas y en caso positivo se realiza un seguimiento estrecho del paciente para detectar los primeros signos que preceden a la enfermedad (como es el caso de la eliminación de pólipos intestinales) y actuar de forma inmediata o bien adoptar medidas profilácticas (mastectomía o extracción de la glándula tiroides, por ejemplo). Los estudios realizados en este sentido han demostrado que el consejo genético no sólo reduce el temor a sufrir un cáncer, sino que se adopta una actitud incluso optimista.

Tener un diagnóstico de cáncer: el temor a sufrir un cáncer cambia cualitativamente cuando una persona recibe la confirmación de que tiene la enfermedad. El 40% de los que que reciben este diagnóstico reconocen necesitar apoyo psicológico y emocional.  La posibilidad de morir, el miedo tratamiento, el dolor o el sufrimiento, o los inminentes cambios en las relaciones con la familia, la pareja o los amigos son cuestiones que afectan claramente a su comportamiento, generando enfado, rabia, depresión, autoculpabilidad, etc.  No hay que olvidar que el cáncer altera completamente la vida del paciente, la familia y su entorno social y laboral.

Haber superado un cáncer: cuando se ha tenido un cáncer y se ha superado, el temor se centra en el miedo a que éste reaparezca (lo que en términos médicos se conoce como recidiva). Las revisiones periódicas a las que se somete a estos pacientes hasta recibir el alta definitiva deben servir para reducir este temor. Sin embargo, son muchos los que acuden con mayor frecuencia al médico y mantienen el miedo a la recaída. Los expertos señalan en este sentido que no hay relación directa entre el riesgo real y el percibido y que la información es la mejor manera de superar el temor. La Sociedad Americana de Oncología da una serie de recomendaciones para lograrlo: consultar de forma regular con el especialista para los cuidados posteriores, seguir bien informado acerca de los patrones de recidiva, adoptar un estilo de vida saludable, tratar de reducir el estrés, pasar mucho tiempo con amigos y familia, realizar actividades placenteras, practicar ejercicio y, en definitiva, simplificar la vida.

Cancerofobia o carcinofobia
Cuando el temor a sufrir un cáncer, o a que se reproduzca cuando ya se ha superado una vez, se transforma en un miedo persistente se habla de cancerofobia o carcinofobia. Se trata de una situación patológica -de ahí su clasificación como fobia- que causa trastornos reales y exagera cualquier síntoma físico que se pueda sentir:

  • Dolor de cabeza (se relaciona con la existencia de un tumor cerebral).
  • Mareos.
  • Náuseas.
  • Fatiga.
  • Cansancio.
  • Desvanecimientos.
  • Ansiedad.
  • Dificultad para respirar.
  • Reacciones dermatológicas, etc.

Además los cancerofóbicos pueden llegar a pensar que el contacto con personas que sufren un cáncer les puede llevar a contraer la enfermedad.

Esta fobia se asocia al miedo a la muerte y lleva a quienes la sufren a comportamientos extremos de carácter paranoico, tales como no comer, evitar salir de casa, utilizar productos de limpieza, etc. La cancerofobia requiere un tratamiento psiquiátrico o psicológico.

Fuente: SANITAS

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Cambiar los hábitos alimenticios

dieta-anti-cancerEl preocupante aumento de casos de cáncer en personas que no fuman ni beben tiene una explicación muy sencilla. Una persona ingiere diariamente alimentos que promueven la aparición del cáncer. Para prevenirlo debes aprender a identificar cuales son esos alimentos o qué tipo de productos contienen elementos denominados “carcinógenos potenciales”.

Lo primero que debemos saber sería el tipo de alimento que necesitan las células cancerígenas. El cáncer, sobre todo se alimenta de azúcar, por lo que si conseguimos evitar la ingesta de azúcar en el organismo, estaremos cortando uno de los principales alimentos de las células cancerígenas (y tumores). Cuando se habla de evitar el azúcar, hablamos de evitar todo tipo de azúcares refinados, como endulcorantes, granos refinados (harina blanca) y refrescos azucarados, además de evitar los alimentos blancos e incorporar en nuestra dieta los alimentos integrales. De esta forma no sólo estarás cortando la barra libre a las células cancerígenas, sino que mantienes el peso a raya.

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El cáncer de mama

Como cada 19 de octubre, es el Día Mundial del cáncer de mama, por ello, creo que es conveniente recordar que a pesar de ser uno de los tumores más frecuentes en las mujeres occidentales, la supervivencia de esta enfermedad va en aumento, y por eso un diagnóstico precoz es de vital importancia. Aquí os traigo un extenso y completo artículo donde se explica con todo detalle lo que supone esta enfermedad.

El cáncer de seno (mama) es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la mama.

La mama está compuesta por lóbulos y conductos. Cada mama tiene entre 15 y 20 secciones que se llaman lobulillos. Los lobulillos terminan en docenas de bulbos minúsculos que pueden producir leche. Los lóbulos, los lobulillos y los bulbos están conectados por tubos delgados que se llaman conductos.

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Dibujo de la anatomía de la mama femenina que muestra los ganglios linfáticos, el pezón, la aréola, la pared del pecho, las costillas, el músculo, el tejido graso, el lóbulo y los conductos.

Anatomía de la mama femenina. Se muestran el pezón y la aréola en el exterior de la mama. También se muestran los ganglios linfáticos, los lóbulos, los lobulillos, los conductos y otras partes del interior de la mama.

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Enfrentarse a la noticia

Esperanza de vivirQueridos amigos, me siento feliz de la gran acogida que está teniendo esta página, ya sabéis que este es un lugar donde podéis participar de vuestras experiencias y con vuestros comentarios y apoyo en nuestro grupo de Facebook, ayudaréis a muchas personas; en esta ocasión os traigo un interesante artículo, o mejor, que ocurre si un día nos dan la noticia: “Usted tiene cáncer”. Bueno, pues en este breve artículo nos explica la mejor forma de afrontar la noticia. Un abrazo y gracias por todo.

Maneras de enfrentar la situación

El desahogo de las emociones

Durante el transcurso de la enfermedad, puede que los pacientes expresen enojo y frustración hacia las personas que les rodean. Esto puede alterar tanto a los familiares, como a los amigos. Puede que ayude recordar que la gente a menudo desemboca sus sentimientos en las personas con quienes tienen una relación cercana. Esto sucede porque las personas más cercanas conforman una salida en quién manifestar sus sentimientos. Saben que usted seguirá dando su apoyo incluso cuando no se comporten bien o al generarse tensión.

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Personas que cuidan a pacientes con cáncer

cuidado-contra-cancerSi en el anterior post daba algunas pautas de cómo tratar a un paciente con cáncer, ahora voy a preocuparme de las personas que cuidan a esos enfermos. Es muy importante, como veremos más adelante saber cuidar de sí mismo.

Para las personas encargadas de pacientes con cáncer

El cáncer afecta no sólo a los pacientes, sino también a los seres queridos que cuidan de ellos. A menudo, estas personas desempeñan una función clave en la atención de los pacientes.

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Hablar y escuchar a un paciente con cáncer

AYUDA-cancer¿Cómo hablar a una persona con cáncer?…  ¿Cuántas veces nos habremos hecho esta pregunta?… Aquí os traigo un resumen, con unas pautas a tener en cuenta a la hora de hablar e interactuar con un paciente de cáncer.

Cómo hablar con una persona con cáncer

  • Deje que la persona tome la iniciativa. Si quiere hablar, escuche atentamente. Escuche lo que se dice y cómo se dice.
  • Procure sentirse bien durante los silencios en la conversación. El silencio puede ayudar a la persona con cáncer a enfocar sus pensamientos. Hablar constantemente porque se está nervioso es irritante. A veces el silencio conforta y permite al paciente expresar incluso más de lo que están pensando y sintiendo.
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Comer sano y el cáncer

cubierta comer vencer cáncer impresión.inddOs traigo un interesante artículo de la Dra. Paula Jiménez Fonseca (Oncóloga), autora del libro muy interesante “Comer para vencer el cáncer“,  cuyos beneficios de la venta del mismo van íntegramente donados a la lucha contra el cáncer.

Dra. Paula Jiménez Fonseca
Sº Oncología Médica

¿Podemos reducir nuestro riesgo de padecer cáncer con una adecuada alimentación?

Prevenir el cáncer es uno de los grandes retos de la medicina actual por el gran número de nuevos casos y de muertes que causa cada año y porque en estadios avanzados se asocia con un gran sufrimiento físico y psíquico en el paciente y familiares con un importante impacto social, económico y laboral. Más aun, en el contexto económico en que nos encontramos cada caso de cáncer que se evite no solo supone una vida ganada sino muchos recursos sanitarios ahorrados.

La concienciación que la sociedad ha tomado en los últimos años en relación con la necesidad de llevar una vida sana para combatir el cáncer ha quedado patente en la gran aceptación que ha tenido el libro, Comer para vencer al cáncer de Ediciones Nobel, que hemos escrito, Belén, Química especialista en nutrición y yo, Paula, Oncóloga Médica. De dicho libro los beneficios económicos que reciba como autora irán donados íntegramente para la lucha contra el cáncer.

A continuación se recoge un resumen de lo tratado en la 1ª parte: Consejos Alimenticios para pre venir el cáncer. En la 2ª parte se dan Consejos Alimenticios para pacientes con cáncer.

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Alimentos contra el cáncer (I)

Voy a iniciar con una serie de artículos que aparecen por la red, sobre la alimentación adecuada para combatir o prevenir el cáncer. La alimentación, como ya sabéis, es parte esencial de nuestro bienestar diario. ¡A cuidarse!

brocoliEl cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, de no mediar intervención alguna, 84 millones de personas habrán muerto de cáncer entre 2005 y 2015. Estos son algunos de los alimentos que, según recientes investigaciones, pueden ayudarnos a poner freno a la enfermedad.

Brócoli

A principios de 2011, científicos descubrieron la base bioquímica de la capacidad del brócoli para combatir el cáncer. La clave está en su elevado contenido en isotiocianatos. El gen p53 , también conocido como el “guardián del genoma”, se ocupa de mantener a las células sanas y evitar que se inicie el crecimiento anormal propio del cáncer. Sin embargo, cuando este gen se vuelve defectuoso su falta de control hace que las células anormales proliferen y den lugar a cáncer de pulmón, mama, colon, vejiga o linfoma. Los isotiocianatos presentes en el brócoli, así como en el repollo y la coliflor, son capaces de eliminar la proteína del gen p53 defectuoso y dejar libres las proteínas sanas para suprimir el desarrollo de tumores.

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